El Ayurveda es la ciencia de salud y curación más
antigua de la humanidad. Originada en la India, sienta sus bases en el
conocimiento y manejo de las fuerzas de la Naturaleza, a punto tal que el
objetivo terapéutico máximo es permitir a las personas desarrollarse plenamente
en todas sus capacidades, tanto a nivel espiritual como emocional. En el
Ayurveda es importante tanto la relación con las demás personas como con
nuestras emociones y también con nuestro medio ambiente.
El Ayurveda define al estado de salud como “nuestro natural estado de bienestar físico, mental y espiritual”. Según el Ayurveda, este estado depende del correcto funcionamiento y equilibrio de las fuerzas fisiológicas conocidas como Doshas o humores, concepto similar al los que utilizaron en la medicina hipocrática, la que fue base de nuestro sistema médico actual.
Siguiendo con estas ideas, los conflictos de distinto orden, ya sean heredados o adquiridos por exceso de tensiones (físicas, laborales y/o emocionales) pueden alterar el balance de estos Doshas, los que a su vez alteran el funcionamiento de los distintos órganos y sistemas del cuerpo, fundamentalmente de los de eliminación. A partir de esto se altera la homeostasis (el natural estado de equilibrio), lo cual genera menor capacidad resistencia a las enfermedades.
A partir de esto no es casualidad el auge que está teniendo el Ayurveda en occidente, ya que las conductas de las sociedades en las que vivimos nos llevan a vivir de manera tensa, listos para la lucha, dejando de lado nuestras necesidades personales, anhelos y también nuestra capacidad de disfrutar de nuestra propia existencia. Cuando este estado de “lucha” se convierte en demasiado habitual comienzan a surgir las enfermedades, ya que junto con nuestro sentir se va también nuestra salud.
En el Ayurveda se considera que es primordial para mantener la salud, mantener en buen estado la capacidad digestivo-metabólica del cuerpo.
Todos aquellos factores, como ser el estrés surgido de un estilo de vida incorrecto (malos hábitos, dieta equivocada, cambios de estación, la represión de las emociones), junto al paso del tiempo, el efecto del medio ambiente, y la predisposición personal a ciertas enfermedades, alteran el balance de nuestra capacidad digestiva tanto a nivel celular como en los tejidos.
Este desbalance es la clave para la producción de toxinas, porque nuestras células y órganos no pueden llevar a cabo correctamente las funciones de digestión, asimilación y eliminación de los desechos, y junto con la transformación de los alimentos comienzan a formarse y acumularse sustancias tóxicas (conocidas como Ama), que se comportan como sustancias mórbidas, que debilitan y alteran el funcionamiento de nuestros órganos y sistemas, que con el tiempo “nos enferman” físicamente.
En sus primeras etapas pueden ser reconocidas porque producen una gran variedad de síntomas inespecíficos a pesar de estar “sanos”, estos pueden ser indigestión, falta de energía, malestar intestinal, pesadez en el epigastrio, distensión abdominal, letargo, fatiga, desinterés y debilidad sexual, sensación de estar “atascado” ó “intoxicado” entre otros síntomas.
Si esta situación no se revierte en esta etapa y las toxinas no se eliminan prontamente, comienzan a circular por el cuerpo, acumulándose en distintos órganos y tejidos, especialmente en aquellas zonas con problemas previos, en los que afectan tanto la vitalidad como la capacidad inmunológica, quedando así establecidas las bases para la aparición de las enfermedades.
Según el Ayurveda la “crisis” resultante del esfuerzo del organismo por librarse de las toxinas es lo que se conoce como enfermedad.
Todos los métodos y tratamientos del Ayurveda están diseñados para revertir el estado de intoxicación y recuperar el normal funcionamiento de las fuerzas fisiológicas o Doshas.
El Ayurveda define al estado de salud como “nuestro natural estado de bienestar físico, mental y espiritual”. Según el Ayurveda, este estado depende del correcto funcionamiento y equilibrio de las fuerzas fisiológicas conocidas como Doshas o humores, concepto similar al los que utilizaron en la medicina hipocrática, la que fue base de nuestro sistema médico actual.
Siguiendo con estas ideas, los conflictos de distinto orden, ya sean heredados o adquiridos por exceso de tensiones (físicas, laborales y/o emocionales) pueden alterar el balance de estos Doshas, los que a su vez alteran el funcionamiento de los distintos órganos y sistemas del cuerpo, fundamentalmente de los de eliminación. A partir de esto se altera la homeostasis (el natural estado de equilibrio), lo cual genera menor capacidad resistencia a las enfermedades.
A partir de esto no es casualidad el auge que está teniendo el Ayurveda en occidente, ya que las conductas de las sociedades en las que vivimos nos llevan a vivir de manera tensa, listos para la lucha, dejando de lado nuestras necesidades personales, anhelos y también nuestra capacidad de disfrutar de nuestra propia existencia. Cuando este estado de “lucha” se convierte en demasiado habitual comienzan a surgir las enfermedades, ya que junto con nuestro sentir se va también nuestra salud.
En el Ayurveda se considera que es primordial para mantener la salud, mantener en buen estado la capacidad digestivo-metabólica del cuerpo.
Todos aquellos factores, como ser el estrés surgido de un estilo de vida incorrecto (malos hábitos, dieta equivocada, cambios de estación, la represión de las emociones), junto al paso del tiempo, el efecto del medio ambiente, y la predisposición personal a ciertas enfermedades, alteran el balance de nuestra capacidad digestiva tanto a nivel celular como en los tejidos.
Este desbalance es la clave para la producción de toxinas, porque nuestras células y órganos no pueden llevar a cabo correctamente las funciones de digestión, asimilación y eliminación de los desechos, y junto con la transformación de los alimentos comienzan a formarse y acumularse sustancias tóxicas (conocidas como Ama), que se comportan como sustancias mórbidas, que debilitan y alteran el funcionamiento de nuestros órganos y sistemas, que con el tiempo “nos enferman” físicamente.
En sus primeras etapas pueden ser reconocidas porque producen una gran variedad de síntomas inespecíficos a pesar de estar “sanos”, estos pueden ser indigestión, falta de energía, malestar intestinal, pesadez en el epigastrio, distensión abdominal, letargo, fatiga, desinterés y debilidad sexual, sensación de estar “atascado” ó “intoxicado” entre otros síntomas.
Si esta situación no se revierte en esta etapa y las toxinas no se eliminan prontamente, comienzan a circular por el cuerpo, acumulándose en distintos órganos y tejidos, especialmente en aquellas zonas con problemas previos, en los que afectan tanto la vitalidad como la capacidad inmunológica, quedando así establecidas las bases para la aparición de las enfermedades.
Según el Ayurveda la “crisis” resultante del esfuerzo del organismo por librarse de las toxinas es lo que se conoce como enfermedad.
Todos los métodos y tratamientos del Ayurveda están diseñados para revertir el estado de intoxicación y recuperar el normal funcionamiento de las fuerzas fisiológicas o Doshas.